Violentar con el conocimiento
De muchas maneras se puede hacer
violencia con el conocimiento como acto de habla, como escritura o simplemente
como la agresión de la subestimación, el menosprecio, el excesivo direccionalismo
que llamamos manipulación y sobre todo dejando al pensante con la idea de que
debe creer cosas que no entiende, como la más excesiva de las dominaciones
socioculturales y sociales. Otro modo de violentar que resulta ingenuo y hasta
entretenido es con los contenidos de evasión del contexto sociocultural, con
situaciones históricas muy arcanas que no tienen ninguna conexión con los
problemas actuales del que se educa; con los planteos metafísicos que reponen
enunciados que no se pueden corroborar ni impugnar y con aquellos principios
llamados naturales o culturales como la obediencia, el sometimiento absurdo a
las ignorancias de los demás, la persecución, la explotación, la tortura, la
muerte. Los acosos y las violaciones de jóvenes, de personas maduras, de
personas de otras religiones o de otra orientación sexual que son sometidos al
escarnio, son conocimientos altamente violentos en sus contenidos, en su
implementación y en su recurrencia al absurdo como fórmula itinerante que
argumenta porque sí.
La lista no concluye y puede revertir la situación con un análisis crítico del conocimiento en el lenguaje y con un sentido de apropiación de aquello que hemos de tomar como saber o como ciencia. Este paso va lógicamente acompañado de requisitos didácticos entre los cuales el primero es el respeto por el que aprende, su verbalización oral y escrita de lo que lo preocupa, su orientación situacional y la actitud solidaria y cooperativa con la pasión por la investigación que es la pasión por resolver los problemas que tenemos pragmáticamente aunque la teoría (que generalmente fue elaborada en otro contexto), no responda acabadamente a nuestros problemas. Este es el primer paso para la osadía de pensar, escribir, producir, analizar y encontrar un concepto de conocimiento que nos permita entenderlo y operar con él. Finalmente el conocimiento visto desde esta postura o ideología es la mejor arma contra la violencia, la más contundente contra la mentira y la más madura en relación con los derechos humanos.